El bikini debe su nombre a un islote de las Islas Marshall, sede de las pruebas nucleares de los años cuarenta, para destacar el efecto explosivo de esta prenda. Como si se hubiera lavado a 90 grados, el tiempo y los cánones sociales han ejercido un efecto reductor sobre esta prenda de dos piezas: del bikini tipo banda con tiro alto se ha pasado al bikini tipo triángulo, con cordones o tipo brasileño. Por el contrario, su carácter rompedor resiste a los lavados más intensivos.