Moncler cuenta una historia real: la de un plumífero que se ha convertido en un must-have en todo el mundo. La marca nació en 1952 en Monestier-de-Clermont, una ciudad cerca de Grenoble. Es precisamente de su lugar de nacimiento de donde la marca toma su nombre. Una marca que combina la alta costura con la ropa deportiva, como puede verse en la colección de hombre. No solo los abrigos, sino también los accesorios, los vaqueros y las prendas de punto dominan la selección de Moncler con un mínimo común denominador: la calidad y la atención al detalle. El hombre que lleva la ropa de la marca es seguro de sí mismo y quiere estar siempre impecable.